Massimo Bottura, Clare Smyth, Mauro Colagreco, Andreas Caminada, Manu Buffara: los nombres que integran el jurado y el cuerpo de mentores de S.Pellegrino Young Chef Academy son, sin exagerar, parte de la cúpula de la gastronomía mundial. Son chefs con restaurantes en los primeros lugares de los rankings globales, algunos con tres estrellas Michelin, que desde 2015 deciden qué cocinero joven merece ser señalado como el futuro del oficio.
Ese aval no es cosmético. Es lo que ha convertido a Young Chef Academy en la puerta de entrada más seria que existe para un chef menor de 30 años que quiera dejar de ser una promesa local y empezar a construir una carrera con proyección internacional: el irlandés Mark Moriarty, primer ganador del certamen en 2015, hoy es una figura reconocida de la televisión gastronómica y una de las voces más visibles de la cocina irlandesa contemporánea. Ese es el circuito al que Panamá acaba de entrar por la puerta grande, no como participante ocasional, sino como sede.
En octubre de 2025, Gabriela Sarmiento llegó a Milán y ahí se convirtió en la primera chef panameña en competir en la Gran Finale mundial de S.Pellegrino Young Chef Academy, representando no solo a su país, sino a toda Latinoamérica y el Caribe. Menos de seis meses después, en abril de 2026, S.Pellegrino anunció que Panamá sería, por primera vez en la historia del certamen, sede de la final regional. Para entender el peso real de ese anuncio hay que mirar dónde se había celebrado esa final antes: en Lima en 2019 y de nuevo en 2024, y en Bogotá en 2022.

El jurado de la Final Regional de Latinoamérica y el Caribe de la S.Pellegrino Young Chef Academy en Panamá está integrado por cinco reconocidos chefs de la región.
Que una plaza sea elegida para albergar una final regional no es un gesto de cortesía turística, sino la validación de que esa ciudad puede sostener, por cuatro días, la conversación gastronómica de una región completa frente a prensa especializada, chefs de referencia continental y un jurado avalado por los mismos nombres que definen el estándar mundial. Lima lo hizo dos veces apoyada en el prestigio de Central y Maido. Bogotá lo hizo una vez con el respaldo de un circuito que incluía a Leo y a Harry Sasson entre sus voces. Panamá tuvo que construir ese mismo respaldo desde una posición de partida mucho más débil.
La participación panameña en el certamen no arrancó con Sarmiento. En la edición 2022-2023 —que se celebró justamente en Bogotá— el país tuvo tres finalistas regionales simultáneos: Aranxa Troetsch, Armando Bramwell y Andrea Pinzón Banfield, una cifra que Mario Castrellón —el chef panameño con mayor proyección internacional del gremio— describió como excepcional dentro del circuito. Dos ediciones después, en la final de Lima de 2024, Sarmiento ganó la regional con La Malquerida y se convirtió en la primera panameña en hacerlo, antes de representar a la región entera en Milán un año más tarde.
Detrás de esa curva hay algo más sólido que un puñado de participaciones puntuales: el ascenso medible de la gastronomía panameña en los rankings que definen el prestigio culinario en la región. En la edición 2025 de Latin America’s 50 Best Restaurants, Panamá colocó seis restaurantes en el listado combinado —Maito en la posición 18, Cantina del Tigre en la 47, y La Tapa del Coco, Umi, Fonda Lo Que Hay y Caleta entre los puestos 51 y 100—. Maito, del propio Castrellón, escaló del puesto 14 en 2024 a mejor restaurante del país al año siguiente; Cantina del Tigre construyó su lugar reinventando el ceviche panameño desde 2021. Son varios proyectos con lenguaje propio.

Ser sede de Young Chef Academy no es cortesía turística: es la validación de que una ciudad puede sostener, por cuatro días, la conversación gastronómica de toda una región.
La final regional será del 27 al 30 de septiembre, con la presentación principal el 29 en la Universidad Interamericana de Panamá, donde quince finalistas de más de treinta países disputarán un lugar en la Gran Finale de Milán 2027. El jurado reunirá a cinco referentes latinoamericanos vinculados a rankings como el propio 50 Best y la Guía Michelin: Marsia Taha Mohamed (Bolivia), Luiz Filipe Souza (Brasil), Jaime David Rodríguez Camacho (Colombia), Jaime Pesaque (Perú) y Alejandra Navarro (México). El ciclo trae además el debut de El Salvador en la competencia.
Hace apenas una década, la conversación sobre gastronomía panameña giraba casi por completo sobre unos pocos nombres. Hoy esa apuesta se replicó en propuestas gastronómicas con identidades propias y una generación de cocineros menores de 30 años —Troetsch, Bramwell, Pinzón Banfield, Fajardo, Sarmiento— que aprendió a competir de igual a igual frente a jurados que evalúan a Latinoamérica entera. Lo que era la trayectoria de un chef se convirtió en la trayectoria de un país. La final regional de septiembre no corona ese proceso: lo pone, por primera vez, bajo los reflectores de la región completa.
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