Antes de convertirse en fundadora de Women’s Summit, Akelma Vásquez construyó una trayectoria en marketing y negocios que combina, en sus propias palabras, los roles de mujer, madre, esposa, profesional, empresaria y emprendedora, la misma multiplicidad que hoy pone en el centro de su cumbre.
La elección del tema central de esta primera edición —la perimenopausia— no es casual. “Puede llegar precisamente en una etapa en la que estamos en uno de nuestros momentos de mayor productividad, liderazgo y responsabilidad”, explica Akelma Vásquez. “Estamos dirigiendo equipos, desarrollando empresas, criando hijos, tomando decisiones, atendiendo a nuestras familias y cumpliendo múltiples roles. En medio de esa dinámica, pueden comenzar cambios en el cuerpo que muchas veces normalizamos, atribuimos al estrés o simplemente dejamos para después”.
Para ella, abrir esa conversación tiene un propósito concreto: convertir el exceso de información en criterio real. “Vivimos en una época en la que tenemos acceso inmediato a miles de recomendaciones a través de las redes sociales, pero tener más información no necesariamente significa estar mejor informadas —dice—. Por eso quisimos incorporar a doctoras especialistas. Cada mujer es diferente y necesita comprender qué está ocurriendo en su propio cuerpo antes de tomar decisiones”.
Women’s Summit lleva el nombre de Akelma Vásquez, y eso no es casualidad ni protagonismo, según relata: es una forma de responsabilidad. “Poner mi nombre y mi historia al frente significa mostrar una historia real; no una historia perfecta. Una historia de evolución, preguntas, decisiones, aprendizajes y también de cambios. No quiero que Women’s Summit sea simplemente un evento que lleva mi nombre. Quiero que represente el compromiso que existe detrás de esta cumbre: cuidar el contenido, seleccionar especialistas, construir alianzas con sentido y crear una experiencia que realmente deje algo en cada mujer que participe”.
“Porque una buena idea puede generar atención;
una buena estructura es lo que permite darle continuidad”.
El formato responde a esa misma idea de integralidad. La agenda combina el componente clínico —cambios del cuerpo con las doctoras Marta y Gladys Olmos, nutrición y bienestar con la doctora Naomi Mena— con un espacio de inspiración y reflexión a cargo de Michael Zhang, además de experiencias, marcas y networking. “Una mujer puede llegar buscando una respuesta sobre su salud y encontrar también una conexión profesional. Otra puede conocer a un especialista. Otra puede descubrir una marca o una solución. Women’s Summit no busca solamente inspirar. Busca que el tiempo que una mujer invierta esa mañana pueda convertirse en conocimiento, conexiones, decisiones y nuevas posibilidades”.
Ese equilibrio entre rigor y cercanía fue, según Vásquez, una prioridad desde el diseño del evento. “Cuando hablamos de temas que pueden influir en decisiones relacionadas con nuestra salud, la credibilidad es indispensable. Pero tampoco quería construir un encuentro excesivamente técnico o distante. Una mujer debe sentirse cómoda para hacer una pregunta que quizás nunca antes se había atrevido a hacer”.

Un modelo pensado para sostenerse
Detrás de la experiencia hay una estructura pensada para permanecer en el tiempo. “Una idea con propósito también necesita una estructura que le permita crecer y permanecer”, asegura Vásquez, quien diseñó un modelo donde patrocinadores, marcas y asistentes encuentran valor propio, con un beneficio especial para las socias de Royal Card y una tarifa para el público general. “Lo comercial nunca puede desplazar el propósito del evento. No se trata de llenar espacios con logos. Se trata de identificar aliados que tengan sentido dentro de la experiencia y que puedan aportar algo a las mujeres que nos acompañen”.
La alianza con Royal Card y Bern Hoteles & Resorts nace, precisamente, de esa lógica. Vásquez es socia de Royal Card desde hace varios años y ha construido con la marca una relación que atraviesa distintos planos profesionales. “Eso hizo que la conversación surgiera desde una relación donde ya existían conocimiento mutuo, credibilidad y afinidad. Para Women’s Summit, Royal Card aporta algo muy importante: una comunidad de mujeres con capacidad de decisión, intereses diversos y una relación de fidelización ya construida”. Y no se detiene ahí: “Creo profundamente en las relaciones de largo plazo. Cuando ya existe una comunidad, entendimiento de la audiencia y objetivos que pueden complementarse, comienzan a surgir nuevas posibilidades”.
“Para mí, el impacto real comienza cuando
lo que escuchamos se convierte en acción”.
Ella es clara sobre a quién quiere llegar: “La mujer que está construyendo algo. Puede estar construyendo una carrera, una empresa, un emprendimiento, un patrimonio, una familia o incluso un nuevo comienzo. Es esa mujer que está acostumbrada a resolver, producir, dirigir, acompañar y cumplir, pero que muchas veces termina colocándose al final de su propia agenda”. A esa mujer le deja un mensaje: “Tú también eres una inversión. Tu conocimiento es una inversión. Tu salud es una inversión. Tus relaciones son una inversión. Tus ideas son una inversión. Tu crecimiento es una inversión”.
Agrega además: “Quiero que la mujer que participe salga con algo más que una buena experiencia. Quiero que salga con una decisión”. Esa es, para Vásquez, la métrica que realmente importa: “No quiero medir Women’s Summit únicamente por el número de mujeres que asistan. Quiero medirlo por las decisiones que provoque, las conexiones que se generen, los negocios que puedan surgir, los proyectos que se reactiven y las mujeres que encuentren nuevas posibilidades después de haber estado allí”.
Con esta primera edición, ya piensa en lo que viene: liderazgo, finanzas, inversión, emprendimiento, longevidad y propósito; son algunos de los temas que espera abordar en futuras cumbres. “Mi aspiración es que Women’s Summit pueda consolidarse como una cumbre de referencia en Panamá por la calidad de sus contenidos, sus especialistas, sus conexiones y, especialmente, por las decisiones que genere después de cada encuentro”.
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