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    Milano design week 2026

    Entre instalaciones inmersivas, nostalgia reinterpretada y lujo silencioso, la feria mostró cómo el diseño contemporáneo abandona la frialdad minimalista para reconectar con emoción, artesanía, memoria y experiencia colectiva.

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    Milán se convirtió en la capital mundial del diseño, posicionándose como una experiencia emocional y sensorial, en lugar de limitarse a la simple estética. Durante seis días de festival, la ciudad se llenó de exposiciones, instalaciones y eventos donde las grandes casas lograron este diálogo entre lo perfecto de sus productos de las salas de ventas con estos espacios imperfectos, tipo palacios o mansiones antiguas, integrándose en perfecta armonía y abriendo la creatividad a todos.

    El minimalismo ahora pasó a un segundo plano; se mantienen elementos simples pero complementados con aquellos retro tipo molduras, metales y componentes artesanales de lujo, creando unas nuevas estéticas en los espacios

    Como cada año, generó las opiniones de diseñadores y marcas sobre el futuro del sector, y este año resaltó:

    La expansión en las cocinas

    En EuroCucina, la cocina se interpreta como un espacio abierto e integrado al resto de la casa, utilizando sistemas modulares y muebles sin tiradores, como lo evidencian las propuestas de Dada y Boffi, que las hacen parecer extensiones del salón. La acción principal que se realiza en estos espacios —cocinar— ya no se considera una actividad separada, sino una práctica social compartida y, en ocasiones, simultánea a otras tareas. La isla central se establece como un componente fundamental: no solo como una superficie de preparación, sino como un punto de encuentro social. Paralelamente, se observa un aumento en la popularidad de las cocinas “invisibles”, diseñadas para integrarse plenamente a la arquitectura del hogar. Los paneles continuos, los acabados que imitan el mobiliario del salón y las soluciones que ocultan el almacenamiento y los electrodomésticos refuerzan esta noción de continuidad.

    Lo retro vuelve

    La neutralidad ha quedado atrás y la nostalgia resurge con fuerza en tiempos de incertidumbre, actuando como un motor que brinda confort a los visitantes. Los archivos se reinterpretan y reeditan con un enfoque contemporáneo. Un claro ejemplo se observa en el estand conjunto de Meritalia con Memphis y Gufram, donde el diseño radical italiano se reinterpretó de manera contemporánea. Los nuevos sofás Crease, de Faye Toogood, actuaron como intermediarios con sus formas suaves y costuras que evocaban un jersey del revés, atenuando el formalismo del universo Memphis sin perder su expresividad, se rescataron estos elementos para adaptarlos a los tiempos de ahora. Este regreso a influencias pasadas también se reflejó en el tratamiento de superficies. La colaboración de Mutina con la Josef & Anni Albers Foundation, titulada Homage to the Square, trasladaba el lenguaje pictórico de Albers al mundo de la cerámica.

    La inspiración en la comida

    Una variedad de alimentos y piezas evocadoras dominó la feria de este año, reflejando la transformación de la comida en un bien de lujo, signo de la recesión económica. Esta evolución inspiró a diseñadoras como Eny Lee Parker, que presentó lámparas en forma de huevo, y a marcas como Chloé, que reeditó la emblemática Tomato Chair de los años 70. El estudio de cristal de Murano 6AM presentó en la piscina Guido Romano de Milán su nueva colección “Over and Over and Over and Over”, que incluye piezas de cristal y luminarias que evocan chucherías y bastones de caramelo, y resalta la importancia de la repetición en la fabricación artesanal. Destacó la instalación de la artista gastronómica Laila Gohar para Arket, un carrusel con asientos en forma de frutas y verduras. 

    Diseño hinchable y moda intelectual

    El diseño agrandado resurgió en la muestra, con propuestas de emergentes y grandes marcas como Nike. USM, junto con Snøhetta, transformó su sistema modular en un entorno inmersivo, mientras Moncler presentó un enorme pulpo hinchable como una pieza surrealista. Vasto Gallery mostró una versión especial de su sofá hinchable inspirado en las suelas Liquid Max de Nike. Jabez Bartlett, un diseñador emergente, presentó una mesa de centro que se asemeja a un cojín gigante.

    Las instalaciones que llevaron el “intelectualismo” al extremo eliminaron el diseño para centrarse en las ideas. Simone Bellotti, director creativo de Jill Sander, presentó la Reference Library, con 60 títulos elegidos por figuras como Lykke Li y Sofia Coppola. Miu Miu exploró la política del deseo en su club de lectura, mientras Prada abordó la creación de imágenes en su simposio anual Prada Frames. Estas propuestas, aunque pueden parecer excesivamente conceptuales, son relevantes en un contexto de fatiga estética.

    Por último, las principales marcas de moda de lujo consolidaron la tendencia de difuminar la frontera entre la pasarela y el diseño de interiores, y priorizaron las instalaciones artísticas, la artesanía y el debate cultural en lugar de los lanzamientos comerciales.

    Gucci: Instalación inmersiva con tapices que recorren 105 años de historia, conectando herencia y actualidad, complementada con un jardín y máquinas expendedoras Gucci Memoria.

    Prada: Simposio anual diseñado por Formafantasma, que reflexionó sobre el papel y el impacto de las imágenes en la era digital y la inteligencia artificial Prada Frames Milan.

    Dior: Colección de lámparas que fusiona vidrio soplado y bambú, al reinterpretar las siluetas del icónico New Look de la firma The Corolle Lamps.

    Hermès: Ciudad modular a escala hecha con yeso y madera, que exhibe la nueva colección para el hogar en un mapa urbano.

    Louis Vuitton transformó el histórico Palazzo Serbelloni en una espectacular exposición inmersiva que fusionó el movimiento art déco con el diseño contemporáneo, y rindió un homenaje central al legendario diseñador e ilustrador francés Pierre Legrain. La presentación combinó la evolución de sus clásicos baúles de viaje históricos con las nuevas piezas de su exclusiva colección de mobiliario Objets Nomades

    Mientras, Loro Piana decidió realizar un ejercicio de minimalismo y “lujo silencioso” al enfocarse en un solo objeto doméstico cotidiano: el plaid (la manta fina de viaje o sofá). Este artículo tiene un gran valor histórico para la marca, ya que fue uno de sus primeros productos terminados para el hogar a mediados de la década de 1980.

    Milán dejó claro que el diseño ya no se limita a crear objetos bellos, sino a construir atmósferas, relatos y emociones. Entre cocinas integradas, nostalgia reinterpretada, lujo artesanal y moda convertida en experiencia cultural, la ciudad confirmó que el futuro del diseño será cada vez más sensorial, híbrido y profundamente humano. 


    Fotos cortesía

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