El ópalo es sílice hidratado, organizado en esferas microscópicas que difractan la luz y encienden ese juego de colores que cada piedra interpreta a su manera, siempre distinto, incluso entre dos ejemplares extraídos del mismo yacimiento en Australia o Etiopía.
La turmalina cambia de tono según el ángulo desde el que se observa —un fenómeno llamado pleocroísmo— y abarca casi cualquier color dentro de una misma familia mineral. La variedad paraíba, de un turquesa casi color eléctrico proveniente de Brasil, hoy encabeza las preferencias de coleccionistas en el mundo entero.
Ambas gemas comparten una cualidad memorable: multiplican su color en lugar de fijarlo en uno solo. El ópalo lo hace hacia adentro, con destellos que aparecen y se transforman; la turmalina lo hace hacia afuera, revelando un matiz distinto en cada cara y bajo cada luz.
Juntas construyen una idea de belleza que se expande en variaciones, siempre abierta a una versión más de sí misma.

Aretes de oro 18k con turmalinas ‘watermelon’ y diamantes naturales.

‘Pendentif’ de turmalina ‘watermelon’ con diamantes naturales alrededor 18k. Gema de colección con diseño exclusivo de Alessi Joyeros.

Anillo de oro amarillo y rosado 18K con turmalina, zafiros rosados
y diamantes naturales color ‘fancy champagne’.

‘Chandeliers’ en oro rosado 18k con turmalinas, zafiros rosados y ópalos.

Aretes en oro 18k con turmalinas verdes y diamantes naturales.
Fotos cortesía de Alessi Joyeros



