
Las gafas con autofoco comienzan a perfilarse como una de las innovaciones más relevantes en la salud visual de los próximos años. La propuesta, impulsada por la compañía europea IXI, consiste en integrar sistemas de seguimiento ocular y lentes activas capaces de ajustar automáticamente el enfoque según la distancia de visión. A diferencia de otras tecnologías más invasivas, este desarrollo apuesta por una integración natural en la vida diaria, sin gestos conscientes ni cambios de hábitos. El objetivo es aliviar la fatiga visual asociada al envejecimiento y al uso intensivo de pantallas, un problema creciente en sociedades digitales. En el mediano plazo, estas gafas no buscan sustituir de inmediato a las soluciones ópticas tradicionales, sino complementarlas y evolucionarlas. Como ocurrió con los primeros coches eléctricos, su impacto no será inmediato, pero sí progresivo. Si la tecnología madura como se espera, podría sentar las bases de una nueva etapa en la corrección visual, más dinámica, personalizada y alineada con una visión preventiva.

IXI, fundada por exingenieros de Nokia, impulsa una nueva generación de gafas inteligentes orientadas a integrar tecnología óptica avanzada en la vida diaria.
La tecnología de autofoco ajusta la graduación en tiempo real mediante seguimiento ocular, mejorando la comodidad visual y reduciendo el esfuerzo en distintos contextos de uso.

Cuando la tecnología entiende cómo miramos,
cambia la experiencia.
El autofoco introduce una corrección activa que se adapta al comportamiento del ojo, reduce fricciones y abre una nueva etapa de integración entre óptica, tecnología y bienestar.
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