jueves, febrero 26, 2026

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    El inicio de una nueva era

    La reciente Semana de la Alta Costura en París no fue una edición más: fue un cambio de guardia tectónico. Con las firmas más emblemáticas estrenando direcciones creativas, estos fueron los hitos que reescribieron las reglas del lujo.

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    París Haute Couture 2026

    París no necesita explicarse para reafirmar su lugar en la moda, pero cada temporada encuentra nuevas formas de hacerlo. La Semana de la Alta Costura  vuelve a funcionar como un termómetro preciso del estado de la industria; no tanto por lo que se muestra, sino por lo que se decide; justo cuando la moda vive un momento de transición global —marcado por cautela económica, reconfiguración del consumo de lujo y una búsqueda más consciente de valor—, la ciudad se convierte en escenario de ajustes silenciosos, pero profundos.

    Más allá del brillo y la puesta en escena, esta edición dejó ver una industria que reflexiona sobre sí misma. La moda se aleja del exceso inmediato y vuelve a conceptos como permanencia, oficio, identidad y coherencia. Se percibe una voluntad clara de reconectar con el sentido original del vestir: crear piezas que dialoguen con el tiempo, con el cuerpo y con una idea más madura de elegancia.

    París actúa aquí no solo como capital creativa, sino como plataforma de lectura. Lo que ocurre en sus pasarelas influye en cadenas productivas, decisiones comerciales y narrativas culturales que se replican en otros mercados. Esta semana no se trató de imponer tendencias rápidas, sino de marcar dirección, recordándonos que el verdadero impacto no siempre está en lo evidente, sino en la capacidad de anticipar lo que viene.

    CHANEL

    La era Blazy

    El debut de Matthieu Blazy cumplió con las altísimas expectativas, aterrizando el legado de la casa de moda en una modernidad táctil y funcional sin perder el virtuosismo técnico. Logró que la alta costura fuera identificable para las compradoras modernas, enfocándose en texturas increíbles y una elegancia despojada de adornos innecesarios. Me llamó la atención que regresaron a esos grandes escenarios como lo hacía Karl Lagerfeld.

    Dior

    La vanguardia de Anderson

    Jonathan Anderson desafió las convenciones con una propuesta que unió el impresionismo con una arquitectura textil casi orgánica, inspirándose en la naturaleza y asesorándose incluso con el mismo John Galiano. Destacó porque utilizó referencias al jardín de Monet y al trabajo de la ceramista Magdalena Odundo. Fusionó siluetas históricas (como la falda burbuja) con estructuras arquitectónicas y plumas pintadas a mano que parecían orgánicas.

    Schiaparelli

    Teatralidad pura

    Daniel Roseberry volvió a convertir la pasarela en un museo vivo, donde el surrealismo ochentero y las formas mitológicas recordaron el valor del espectáculo en la costura. El desfile incluyó modelos con prendas de plumas que simulaban alas de criaturas míticas. Roseberry reafirmó que la costura es, ante todo, una forma de arte teatral y visualmente impactante.

    Valentino

    Homenaje a Garavani

    Bajo el mando de Alessandro Michele, la firma equilibró la nostalgia por el fundador con una estética camp majestuosa y sobria. El desfile abrió con la voz del propio Garavani de fondo y se centró en la “modestia poderosa”: looks muy cubiertos, con capas y proporciones dramáticas que demostraron que la elegancia no requiere exposición.

    Armani Privé

    El legado continúa

    Un desfile solemne que honró la memoria de Giorgio Armani, y demostró que la perfección en la sastrería es eterna, incluso tras la partida del maestro. Fue una colección cargada de simbolismo y respeto por el legado del diseñador. La casa mantuvo su estándar de sastrería perfecta y sobriedad, lo que marca el inicio de una nueva etapa bajo su equipo histórico de diseño.

    Otros desfiles relevantes mencionados en la agenda incluyeron a Gaurav Gupta, Stéphane Rolland, Julien Fournié, RVDK Ronald van der Kemp, Julie de Libran y Georges Hobeika, que consolidan una temporada marcada por la transición y la innovación. 


    Fotos Cortesía

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