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    La expansión del ‘Gran Circo’

    La temporada 2025 de Fórmula 1 consolida su crecimiento económico histórico, impulsado por audiencias globales, alianzas estratégicas con marcas de lujo y expansión significativa en mercados clave como EE.UU.

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    El 14 de marzo, los motores se prendieron para comenzar las prácticas de la primera carrera del año: The Formula 1 Louis Vuitton Australian Grand Prix 2025. ¿Louis Vuitton? Sí. Y se enmarca dentro de un acuerdo de colaboración por los próximos diez años, anunciado en octubre del año pasado, y con el que la marca de lujo francesa tendrá una presencia destacada en el circuito de Albert Park, incluyendo señalización a pie de pista y la presentación de baúles de trofeos personalizados en el podio. 

    El patrocinio de Melbourne refleja claramente la realidad de la máxima categoría del automovilismo hoy; con una evolución financiera notable, impulsada por un atractivo comercial creciente, audiencias récord y un impacto económico significativo en mercados clave. Esta transformación financiera viene marcada por movimientos estratégicos como la incorporación de gigantes automotrices como Audi y Cadillac para el próximo ciclo reglamentario en 2026, asegurando así un futuro lleno de oportunidades comerciales.

    Analistas anticipan que Red Bull enfrentará desafíos significativos en 2025, con un rendimiento inferior en pretemporada. Aunque Verstappen sigue siendo candidato al título, McLaren y otros rivales presentan una fuerte competencia esta temporada.

    Durante la última década, la Fórmula 1 ha revitalizado su modelo de negocio hasta alcanzar cifras récord. En 2023, los ingresos globales alcanzaron los 3.100 millones de dólares, registrando un crecimiento histórico del 25 % frente al año anterior. Este notable incremento es resultado del enfoque adoptado por Liberty Media desde 2017, que revoluciona la gestión comercial y apuesta por audiencias más jóvenes y diversificadas, ampliando así considerablemente el alcance digital del campeonato.

    Un ejemplo de ellos es la serie documental de Netflix Drive to Survive, lanzada en 2019, que ha jugado un papel crucial en esta expansión económica. Gracias a esta producción, la Fórmula 1 logró reducir significativamente la edad promedio de sus espectadores de 44 a 32 años, y permitió atraer a marcas más diversas interesadas en conectar con un público joven y globalizado. Este impacto ha sido especialmente significativo en Norteamérica, donde la audiencia televisiva se ha duplicado desde 2018, alcanzando niveles récord durante carreras celebradas en ciudades como Miami y Las Vegas.

    Precisamente, Miami es uno de los ejemplos más claros del potencial económico generado por la Fórmula 1: en 2023, este Gran Premio generó 449 millones de dólares, un aumento de 29 % respecto al año anterior. Los asistentes gastaron casi 2.000 dólares en promedio por persona, prácticamente duplicando el gasto habitual de los turistas en la ciudad. Algo similar ocurre con el Gran Premio de México, que en 2024 generó aproximadamente 978 millones de dólares, atrajo a más de 400.000 aficionados y creó más de 8.000 empleos directos e indirectos. Estos ejemplos muestran cómo la Fórmula 1 es capaz de transformar significativamente las economías locales, generar empleo, incentivar el comercio y fortalecer la industria turística.

    El crecimiento llega al ‘paddock’

    La asociación con marcas de lujo como Louis Vuitton no solo aporta prestigio, sino que refleja una afinidad creciente entre el glamur del deporte motor y el mundo de las socialités, celebridades y estrellas internacionales que acuden a estos eventos. Esta alianza estratégica ejemplifica perfectamente cómo el campeonato ha conseguido reinventarse como un espectáculo que va más allá de lo deportivo, y convertirse en un símbolo de sofisticación, exclusividad y estilo de vida global.

    “La gente, la búsqueda de la excelencia y la pasión por la innovación están en el corazón de la actividad de nuestras ‘Maisons’ y Fórmula 1”. Bernard Arnault, presidente y CEO de LVMH Group

    Pero, más allá de las fotos y los circuitos, la Fórmula 1 también se disputa en las hojas de cálculo y balances financieros. La temporada 2025 destaca especialmente por las cifras récord invertidas en pilotos estrella, generando un desafío económico sin precedentes para los equipos, obligados a operar bajo estrictos límites presupuestarios impuestos por la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

    En 2024, la Fórmula 1 alcanzó ingresos récord de aproximadamente 3.650 millones de dólares, superando en 430 millones los ingresos de 2023. Este incremento se atribuye a la expansión del calendario a 24 carreras y al fortalecimiento de su presencia en mercados clave. La principal fuente de ingresos proviene de los derechos audiovisuales, que constituyen el 32,8 % del total, seguidos por los ingresos de promoción de carreras (29,3 %) y los relacionados con patrocinio, que representan alrededor del 18 %.

    Este aumento en los ingresos benefició directamente a las escuderías, que en conjunto recibieron entre 1.250 y 1.300 millones de dólares en 2024. La distribución de estos fondos se basa en el rendimiento en el Campeonato de Constructores y en acuerdos comerciales específicos. Por ejemplo, McLaren, al proclamarse campeona del Mundial de Constructores en 2024, recibió aproximadamente 140 millones de dólares. Ferrari, que finalizó en segunda posición, obtuvo alrededor de 131 millones de dólares, mientras que Red Bull, en tercer lugar, percibió cerca de 122 millones. En contraste, equipos con menor rendimiento, como Haas, que terminó en la última posición, recibieron aproximadamente 60 millones de dólares. 

    Tag Heuer vuelve a ser el cronómetro oficial, mientras la llegada de Hamilton a Ferrari ha revolucionado a los ‘tifosi’ de la ‘scuderia’.

    Pero, además de la posición en el campeonato, existen otros factores que influyen en la distribución de los ingresos, como acuerdos históricos y comerciales específicos que algunas escuderías tienen con la organización de la Fórmula 1. Estos acuerdos pueden otorgar a ciertos equipos pagos adicionales, independientemente de su rendimiento en la temporada.

    En ese contexto, el 2025 trae grandes novedades. Uno de los movimientos más significativos fue la contratación de Lewis Hamilton por Ferrari. Aunque las cifras exactas permanecen confidenciales, fuentes del sector estiman que Hamilton recibirá más de 50 millones de dólares por temporada, convirtiéndose en uno de los contratos más lucrativos en la historia del deporte. Esta inversión no es únicamente deportiva; Ferrari apuesta por Hamilton como un activo estratégico capaz de atraer nuevas inversiones y fortalecer alianzas comerciales globales.

    Este incremento exponencial en los salarios ha llevado a las escuderías a replantear sus estrategias financieras. La FIA estableció un límite presupuestario de aproximadamente 145 millones de dólares anuales, incluyendo sueldos, desarrollo tecnológico, operaciones y marketing. Esto obliga a los equipos a realizar un complejo ejercicio financiero para asegurar un equilibrio competitivo, especialmente considerando que los sueldos de los pilotos estrella representan una parte significativa de ese presupuesto.

    Equipos como Mercedes y Red Bull adoptan enfoques diferentes para abordar este desafío financiero. Mercedes, tras perder a Hamilton, decidió invertir estratégicamente en jóvenes talentos como Andrea Kimi Antonelli, reduciendo así su exposición salarial inmediata y apostando por desarrollar valor a futuro. Por otro lado, Red Bull mantiene a Max Verstappen con un salario estimado de 45 millones de dólares anuales, y apuesta por una estrategia comercial que aprovecha su popularidad global para atraer a patrocinadores que compensen económicamente esta inversión.

    En contraste, equipos más pequeños, como Haas o Williams, enfrentan un panorama más retador, y reciben pagos considerablemente menores, alrededor de 50 millones de dólares anuales, lo que refleja claramente la desigualdad financiera inherente al deporte. Esta diferencia obliga a las escuderías de menor tamaño a desarrollar estrategias innovadoras y más eficientes para competir y sobrevivir financieramente en la categoría más exigente del automovilismo mundial. Esta disparidad en los recursos disponibles influye directamente en la competitividad y en las oportunidades de crecimiento a largo plazo dentro de la Fórmula 1.

    Analistas anticipan que Red Bull enfrentará desafíos significativos en 2025, con un rendimiento inferior en pretemporada. Aunque Verstappen sigue siendo candidato al título, McLaren y otros rivales presentan una fuerte competencia esta temporada.

    En definitiva, la temporada 2025 se presenta como un capítulo de cierre en la historia del deporte ante un 2026 que viene con profundos cambios reglamentarios para chasis y motores, así como la inclusión de dos grandes marcas a la competición: Audi y Cadillac.


    Fotos: F1, Tag Heuer, Louis Vuitton y Red Bull Racing

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