Rocío Lorenzo & Jackie Bern
En Panamá, la conectividad dejó de ser una conversación técnica. Ya no se trata únicamente de velocidad, cobertura o capacidad de red. Se trata de estructura. De cómo opera el sistema financiero, de cómo se digitaliza el comercio, de cómo funcionan los hospitales, de cómo se sostiene la educación híbrida y de cómo se coordina la logística que conecta océanos y continentes. En una economía abierta, profundamente integrada al comercio internacional y dependiente de la eficiencia operativa, la infraestructura digital es hoy una condición habilitante del desarrollo.
Un país que aspira a consolidarse como centro logístico, financiero y de servicios no puede sostener esa ambición sin una red robusta, estable y capaz de escalar. La conectividad no solo facilita transacciones: reduce las fricciones, aumenta la eficiencia, mejora la trazabilidad y amplifica la productividad. Por eso, el debate dejó de ser tecnológico y pasó a ser estratégico.
En ese contexto, +Móvil —marca comercial de Cable & Wireless Panamá— atraviesa una etapa que no puede leerse únicamente como modernización de red. Lo que está en juego es la redefinición del papel que cumple una empresa histórica cuando su infraestructura se convierte en columna vertebral del funcionamiento nacional. La pregunta ya no es cuánto ancho de banda se despliega, sino qué modelo de país se habilita a partir de esa red.

Desde 2024, con la llegada de Rocío Lorenzo a la presidencia ejecutiva y la incorporación de Jackie Bern a la presidencia de la junta directiva, la compañía ha reordenado su narrativa estratégica. El punto de partida fue reconocer el valor del legado sin permitir que se transforme en inercia. “Me motivó el enorme potencial de una compañía con historia y trayectoria, pero también una empresa con una capacidad única de reinventarse”, afirma Lorenzo. La frase encapsula la tensión entre tradición y evolución que define esta etapa: honrar la historia mientras se construye el futuro.
La reinvención responde a un propósito explícito: “Combinar mi experiencia internacional con un propósito concreto: acelerar la transformación digital del país y llevar conectividad significativa a cada rincón de Panamá”. La expresión “conectividad significativa” introduce una variable decisiva. No se trata solo de desplegar infraestructura, sino de asegurar que el acceso genere impacto real en productividad, educación, emprendimiento y movilidad social. Una red extensa puede ser estadística; una red que transforma capacidades es infraestructura estratégica.
El despliegue de 5G, la expansión de fibra óptica con velocidades de hasta mil megas y el proceso de reemplazo total de la red de cobre por fibra son decisiones estructurales que elevan los estándares tecnológicos del país. Pero el foco no está únicamente en la capacidad técnica. “La tecnología ya no es un complemento; es el centro del negocio”, sostiene Lorenzo. Esa centralidad no sólo reconfigura la operación, sino que transforma el modelo completo de creación de valor.
Transformar sin romper: cultura, modelo y experiencia
Transformar una empresa con arraigo nacional implica intervenir cultura organizacional, procesos y mentalidades. El desafío es tan estratégico como sensible. “El mayor reto ha sido liderar procesos de transformación organizacional en mercados muy diferentes”, explica Lorenzo. En ese recorrido, la clave ha sido el equilibrio. “Se supera escuchando, entendiendo la cultura local, tomando decisiones valientes y rodeándose de equipos sólidos”. La transformación sostenible no ocurre por imposición; se fortalece cuando los equipos la interiorizan.

“Panamá me ha enseñado el valor de la calidez humana y la velocidad con la que un país puede adaptarse e innovar”. — Rocío Lorenzo
Ese enfoque ha marcado la evolución interna de la compañía. La digitalización no se limita a la red; atraviesa sistemas, plataformas de atención, análisis de datos, automatización de procesos y toma de decisiones estratégicas. La integración de soluciones basadas en inteligencia artificial, cloud y ciberseguridad forma parte de una arquitectura que busca eficiencia operativa, resiliencia y escalabilidad. En un entorno donde la ciberseguridad es un factor de estabilidad nacional, la robustez digital deja de ser ventaja competitiva y se convierte en requisito básico.
El segmento empresarial ocupa un lugar central en esta transformación. “Las soluciones empresariales, la infraestructura digital y los servicios basados en tecnología emergente como cloud, IA y ciberseguridad son pilares esenciales para nuestro crecimiento”, afirma la ejecutiva. En una economía donde convergen comercio internacional, banca regional y operaciones logísticas de alta complejidad, la infraestructura digital es un activo estratégico. No solo soporta operaciones; también habilita nuevos modelos de negocio.
La compañía ha apostado por integrar nuevas tecnologías desde dos frentes: modernización interna y acompañamiento a clientes en su propia transformación. Bajo su unidad B2B, el objetivo no es únicamente atender grandes corporaciones, sino acercar también a pequeñas y medianas empresas a una ruta de digitalización sostenible. La digitalización de pymes no es un gesto de inclusión, sino un multiplicador económico. “La tecnología ya no es un complemento; es el centro del negocio, y es esta apertura que estamos impulsando para transformar la experiencia de los clientes de Panamá”.
La experiencia del cliente se convierte así en eje estratégico. No basta con ofrecer conectividad; se requiere estabilidad, baja latencia, integración de servicios, monitoreo continuo y soporte confiable. En sectores críticos, la interrupción digital no es un inconveniente menor, sino un riesgo sistémico. Por eso, la inversión en red adquiere dimensión país.
Pero la transformación no puede reducirse a indicadores financieros. “Lidero con un propósito claro: generar impacto real, no solo resultados financieros”. La afirmación de Lorenzo introduce una noción ampliada de valor. La conectividad impacta transversalmente sectores como salud, educación, seguridad ciudadana y emprendimiento. Cada mejora en la red amplifica oportunidades, reduce brechas y fortalece la cohesión social.
En ese contexto, el hito de convertirse en la primera mujer en liderar la compañía adquiere dimensión institucional. “Es un honor, pero sobre todo una responsabilidad. Ser la primera mujer significa abrir puertas, no solo para mí, sino para todas las profesionales que aspiran a liderar este sector tradicionalmente dominado por hombres”. La transformación cultural no es periférica; es estructural. Ampliar referentes fortalece organizaciones.
Panamá como plataforma digital regional
La reinvención interna coincide con una lectura más amplia del país. Panamá no es únicamente un mercado de consumo; también es una plataforma geoestratégica. Su posición entre océanos, su conectividad aérea y marítima, su red de cables submarinos y su apertura al capital internacional lo convierten en candidato natural a convertirse en nodo estratégico de conectividad y servicios digitales. Para la presidente ejecutiva de la compañía “el potencial es enorme. La posición geográfica, su ecosistema logístico y su apertura al mundo lo convierten en un punto natural para consolidarse como hub digital”.

“En la región no se trata de iniciativas de alta sofisticación,
sino de encontrar modelos viables para ofrecer
soluciones a todos los sectores poblacionales”. — Jackie Bern
Esa aspiración no es automática; exige infraestructura de alta capacidad, estabilidad institucional y talento preparado. Lorenzo identifica tres fortalezas estructurales que refuerzan esa proyección: “Panamá tiene tres fortalezas clave: estabilidad, conectividad internacional y talento joven con ganas de crecer”. La combinación crea un entorno atractivo para inversiones tecnológicas de alto impacto y para empresas que buscan plataformas regionales estables.
El talento humano ocupa un lugar central en esa ecuación. Adaptabilidad, creatividad y energía caracterizan al profesional panameño, atributos clave en entornos de innovación acelerada. La multiculturalidad del país y su exposición constante a dinámicas internacionales fortalecen esa capacidad de adaptación. En un contexto regional donde varias economías compiten por posicionarse como polos tecnológicos, la estabilidad y la infraestructura internacional de Panamá constituyen un diferencial estructural.
Desde la junta directiva, Jackie Bern aporta una perspectiva regional que amplía el análisis y evita los triunfalismos. “En la región no se trata de iniciativas de alta sofisticación, sino de encontrar modelos viables para ofrecer soluciones para los distintos sectores poblacionales; todos demandan internet y mejor conectividad, indistintamente de si son de altos o de bajos ingresos, rurales o urbanos, para todos estamos llamados a construir un ecosistema inclusivo, moderno y competitivo que expanda la productividad y acelere la transformación digital”. La sofisticación sin inclusión no construye desarrollo sostenible; la viabilidad es tan importante como la innovación.
En una compañía donde el Estado mantiene participación accionaria, la gobernanza exige equilibrio entre rentabilidad y responsabilidad estructural. La conectividad no es neutral; impacta la competitividad, la cohesión social y la proyección internacional del país. “Somos una empresa profundamente ligada al desarrollo del país”, afirma, por su parte, Lorenzo. La declaración subraya una identidad que trasciende la lógica puramente comercial.
La visión a cinco años proyecta una organización “aún más digital, más cercana y ágil”. La meta es consolidarse como aliado tecnológico de Panamá y referencia regional en innovación y calidad de servicio. Pero el horizonte no es exclusivamente corporativo. “Quisiera haber contribuido a reducir la brecha digital, a modernizar infraestructuras clave y a empoderar a más panameños, especialmente mujeres, a través de la tecnología y la educación”, señaló Lorenzo antes de concluir con un mensaje claro sobre cómo la sostenibilidad y la inclusión digital forman parte integral de esa agenda. “No hablamos de iniciativas aisladas, sino de un compromiso estructural: operar de manera responsable, reducir nuestra huella e incluir a todos los panameños en la economía digital del futuro”. La tecnología, en esta lectura, debe amplificar capacidades y no profundizar desigualdades.
En última instancia, el legado no se preserva resistiendo el cambio, sino liderándolo. Panamá aspira a consolidarse como hub digital regional; +Móvil busca convertirse en uno de sus cimientos estructurales. Infraestructura robusta, transformación cultural y visión país convergen en una misma arquitectura estratégica. El poder de la red, en esta etapa, no se mide solo en gigabites, sino en su capacidad de sostener un modelo de desarrollo que combine competitividad, inclusión y proyección internacional.
Fotos de Aris Martínez



